Si amaneciera…
No sabes cómo quisiera acortar las distancias y alargar el tiempo para que no se nos escape entre los dedos. Temores vencidos aun nos acosan como demonios, más sin embargo, seguimos creyendo y luchando por un destino que parece incierto; verdaderamente el mundo no gira en torno a la razón.
Sentada en mi cama, cubierta únicamente de sombras, muero por sentir tus manos y labios que me invitan a sumergirme en el calor de tu piel. La espera se torna casi agonizante y la soledad, mi eterna y despreciada compañera, me mira con un desdén casi desafiante. Maldigo su envidia.
Faltan pocos días… para ti, para los dos.

















Escribe un comentario